jueves, 25 de marzo de 2010

Rosemary´s Baby (1968) - con vecinos como estos...uff



Este película de Roman Polanski (su primer film en inglés) es una adaptación de la novela escrita por Ira Levin. Se centra en historias de terror ocurridas en departamentos. Como También lo hizo en Repulsión (1965) y El Inquilino (1976).

El bebé de Rosemary es pionera en el terror sobrenatural. Algunos agrupan esta cinta con El Exorcista de William Friedkin (1973) y La Profecía de Richard Donner (1976), y la catalogan como una suerte de Santísima Trinidad del cine diabólico, o algo por el estilo. Sin embargo, los títulos recién mencionados son totalmente distintos a El bebé de Rosemary. Tanto El Excorsista como La Profecía presentan historias de horror como tales, mientras la película de Polanski se acerca más al thriller, el cual se caracteriza por un desarrollo lento que no brinda demasiada información, mantiene la expectación y el misterio. Ello gracias a la forma que adopta el personaje interpretado de manera fantástica por Mia Farrow, quien transfiere toda su paranoia. Sentimiento que terminamos compartiendo.

La historia inicia cuando Rosemary Woodhouse y su esposo Guy (interpretado por John Cassavetes) se van a vivir a un departamento ubicado en un edificio monumental. El departamento en cuestión representa una oportunidad única en sus vidas porque su dueña había fallecido. Durante la mudanza, algo pasa casi inadvertido pero que termina siendo primordial para el desarrollo de la película: se tapa la puerta de uno de los armarios con un gran mueble, algo que no parece trascendental, hasta que Guy, un actor de poco éxito conoce a los Castevet, sus vecinos. Éstos se interesan mucho por la vida de Guy y de la tímida Rosemary.

Con el paso dle tiempo, Rosemary queda embarazada de una forma poco clara Ella no recuerda esa noche, sólo tiene flashes del momento. A veces recuerda unos rostros que le son extrañísimos. El embarazo es difícil, genera un gran interés a los vecinos, quienes le recomiendan doctores, brebajes y hasta un pendiente con una asquerosa raíz dentro de él.

Llegado el momento y tras una relación tormentosa. Por una serie de situaciones entre su esposo y el doctor, su aspecto cambia. Al nacer el niño, se destapa la olla. Rosemary descubre que sus vecinos y algunos conocidos no son más que seguidores del diablo y que el hijo que acababa de nacer ha sido engendrado por el mismo Satanás.

La forma en que está narrada la historia es interesante. Pareciera que está narrada desde un solo punto de vista. Los espectadores se van enterando de las cosas al mismo tiempo que la protagonista, lo que da la idea de que todo pasa a nuestro alrededor, casi sin darnos cuenta.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Halloween (1978) - Michael Myers...inmortal de tomo y lomo



¿Qué decir acerca de Halloween? Tengo un gusto poco objetivo hacia el cine de Carpenter, Si bien hay películas no del todo logradas porque se debilitan al final, sigue siendo uno de los genios del cine de la segunda mitad del siglo XX.

La historia comienza la noche de Hallowen de 1963 en la localidad de Haddonfield, Illinois, donde el pequeño Michael Myers, de seis años de edad, asesinó brutalmente a su hermana mayor. Luego de esta sangrienta experiencia, las autoridades lo internan en el sanatorio Smith´s Grive, dejándolo bajo la lupa del doctor Sam Loomis, quien va descubriendo su profunda maldad. Myers debe tener algún parentesco con Jason Voorhees o con el rostizado Freddy Krueger...

Transcurren quince años, y unos días antes de celebrar la fiesta de Halloween, Myers escapa del sanatorio para dirigirse a Haddonfield, su lugar de origen. Allí empieza a acosar a tres estudiantes: Laurie Strode, Annie y Linda. Cuando Myers regresa a casa, en la noche de Halloween, Laurie se encontraba trabajando como niñera

Con el estreno de Halloween (1978), se instaura la fórmula dominante en el cine de terror contemporáneo: un asesino de fuerza y características sobrenaturales que elimina de manera salvaje a personas que lo subestiman. También marca el inicio de la representación del asesino como una especie de sheriff moral que aniquila a adolescentes que muestran actitudes libertinas, particularmente la bebida y el sexo.

Muchos de los elementos presentes en esta cinta se transformaron en clichés del cine de terror y en ocasiones, algo kitsch, pero si nos remontamos a 1978, éstos eran innovadores para la época. La terminología "slasher film" surgió mucho después; sin embargo, nadie puede poner en duda que este sub género se gestó con Halloween, generando incluso decenas de imitadores de Michael Myers (algunos buenos, otros unos bodrios), sin olvidar la larga lista de secuelas que nos hacen validr y asegurar lo excelente de la primera película.

Halloween es el film más representativo de John Carpenter y el que mejor refleja su estilo como cineasta. No sólo cumplió labores de director, sino también como escritor y compositor de la música, esa tan simple y característica de la cinta. Otro punto a destacar es el debut de Jamie Lee Curtis en el cine, quien obtuvo el título de "Reina del grito" del cine de terror gracias a Halloween y Prom Night.

martes, 23 de marzo de 2010

Clownhouse (1989) . En este Circo no trabaja el Señor Corales, asi que cuidado


Esta película dirigida por Victor Salva (Jeeper Creepers), comienza cuando un circo a llegado a un tipico y pequeño pueblo en donde Casey, el pequeño de tres hermanos, se siente totalmente atemorizado, ya que, tiene un miedo que llega a ser incomprensible hacia los payasos. Del manicomio cercano se fugan tres internos,los cuales se vestirán como payasos y se dedicaran a hacer la vida imposible a los tres hermanos.Esto es a grandes rasgos el argumento de la película.

Muy influenciada por muchos elementos contenidos en Halloween de Carpenter de 1978, como el tema de el manicomio,la locura, niños solos en casa, esta pelicula logra de forma correcta traspasar al espectador el tema de los miedos infantiles,todo esto acrecentado con un ritmo muy pausado que va in crecendo en cuanto a su tensión a lo largo del desarrollo de la misma,una fotografía bastante potente que resaltara lo siniestro de estos tres payasos y con unas interacción de diálogos muy buenos entre los 3 hermanos .

Si bien esto se destaca en Clownhouse, es una mas de la cantidad de peliculas ochenteras orientado mas bien hacia los espectadores mas pequeños que de seguro les causara algo mas de un susto, especialmente a los que sufran terror hacia los payasos (personajes que encuentro bastante siniestros, pero que me agradan). Esto es lo que mas me a gustado,para gente mayor es sólo un recuerdo más de la cantidad de material que se produjo explotando el mismo recurso, aunque también podra reflotar algunos de nuestros miedos ya enterrados,este es una de las cualidades del cine de los 80 donde el espectador era algo mas ingenuo, al no tener tanto bombardeo de información y que mantenía a los niños como personitas que había que sobreproteger de todo.


Es por eso que encuentro a Clownhouse un film en que todo esta cuidado y bien realizado (excepto algún fallo de guión pequeñas, pero sin importancia para mi) con un elenco de actores jóvenes que están bastante bien en especial, el hermano mayor interpretado por el ahora "famoso" actor Sam Rockwell. La película engancha y a pesar de su ritmo de hace muy corta, dejándote con un buen gusto viendo una película de las que ya no se hacen.

The Horror of Dracula y el comienzo de la Dupla Lee / Cushing



Luego del éxito de La maldición de Frankenstein, de 1957, la pequeña y modesta productora birtánica Hammer Films, dio el puntapié inicial a su serie de horror gótico, tras comprarles los derechos a Universal, haciendo versiones de clásicos del género muy bien logradas desde una visión distinta a la original

La lógica segunda entrega no podía ser otra que Drácula (1958), en la que se mantuvo el equipo de producción de la anterior: Terence Fisher en dirección, Jimmy Sangster en el guión, Jack Asher para la notabilisima fotografía en technicolor, James Bernard en la música y los incomparables Christopher Lee y Peter Cushing como intérpretes principales.

Sangster escribió un guión potente y sólido, eliminando el poder de metamorfosis del vampiro -dado el tema presupuestario-. Fisher, por su parte, pudo lograr una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Drácula que existe desde el punto de vista cualitativo, independientemente de su fidelidad a la obra de Stoker.

Con esta obra, el director le otorga al vampirismo un carácter carnal, mucho más palpable, real y cercano. La fotografía en color colabora con los elementos funcionales a la acción. Una de las cualidades de Fisher es integrar el decorado dentro de la película, sin dejar nada al azar.

El extraordinario elenco dota al film de una grandiosa fuerza: Christopher Lee es un Drácula que demuestra poder y majestuosidad, además de ser atractivo y muy cruel a la vez. Da sensación de cercanía, pero también de repulsión. Peter Cushing es un Van Helsing inteligente, analítico y cerebral, así como un hombre que tiene claros sus objetivos. En lo que respecta a Carol Marsh, interpreta a una Lucy dulce y débil durante la enfermedad, quien tras ser convertida en mujer vampiro da rienda suelta a sus desviaciones carnales y a sus deseos físicos, muy presentes en las películas de la Hammer.

Es justo en ese deseo carnal donde Fisher crea una concepción del vampiro nueva, ya que el de Murnau era muy sombrío, un ser de la noche que desaparece con el sol. Entre tanto, el vampiro de Browning era un personaje de opereta, un excéntrico, irónico y distante que se paseaba por Londres. El drácula de Fisher es una criatura más realista, sólida y que, sobre todo, se transforma derechamente en un ser con un poderoso atractivo sexual.

La muerte del personaje deja de manifiesto un ser de carne y hueso inmerso en la horrenda pobredumbre en la que se descompondrá. No queda claro el lugar donde se desarrolla la historia pero lo más probable es que sea Europa Central. El drácula de Fisher ataca a la sociedad victoriana pero sus creadores son ingleses y va dirigido al público británico, el cual tiene definidos ciertos valores como la familia, el matrimonio, la pureza y la castidad.

Black Christmas...un preludio del Slasher ??


Hablar de Bob Clark, es referirse a un polifacético director que nos dejó películas variadas, no sólo del género de terror, sino también de comedia como "Porky´s", de 1982 o la comedia familiar "A Christmas Story", de 1983.

No obstante, "Black Christmas" es, a mi juicio, su mejor título de terror. Refleja características presentes en casi todo el cine slasher, con la gran diferencia que se adelantó al resto, si consideramos que ésta se estrenó cuatro años antes de la Halloween de Carpenter, la cual suele mencionarse como la que incia el sub género de asesinos con cuchillos.

La historia dista de ser original para nuestros tiempos. Es víspera de Nochebuena; en una residencia universitaria se esconde un psicópata que empieza a asesinar a cada una de las mujeres que allí habitan. Pero primero las llama por teléfono con un tono amenazante que cada vez se vuelve más espeluznante.

Las muertes son típicas de este género del asesino solitario, quien se vale de instrumentos como cuchillos o cursis unicornios de cristal. Como de costumbre, las mujeres van cayendo una por una, incluyendo a la usual jovencita virginal, que curiosamente es la primera en ser asesinada (a los pocos minutos de iniciada la película). Tampoco pueden faltar la fiestera y la joven protagonista "sensata".

Billy, el asesino, juega un rol primordial en la trama. Allí radica la efectividad de la película, puesto que él no se ve físicamente nunca, sólo se puede escuchar su voz por vía telefónica, donde despliega todo su arsenal psicológico: sonidos guturales, ruidos y voces desconocidas en situaciones jamás explicadas.

El final queda abierto, existen diversas interpretaciones posibles. Lo importante es que "Black Christmas" es una película imprescindible para los fanáticos del slasher. Aunque no llega al nivel de Halloween, en definitiva merece una gran admiración y respeto.

Alice Sweet Alice, Sordido Fanatismo


Otra película de culto es Alice Sweet Alice, dirigida por el entonces desconocido -pero versátil- realizador Alfred Sole, quien debutó en 1972 con la cinta porno Deep Sleep, que parodiaba al hit del momento Deep Throat (Garganta profunda) de Gerard Damiano, del mismo año.

En 1976, luego de los problemas legales que supuso el estreno de su ópera prima, realizaría esta extraña y estimulante película, con un presupuesto exiguo y rodada casi exclusivamente con sus amigos. Para desgracia de muchos, luego del buen resultado obtenido con este filme, Sole se alejó del terror y dirigió cintas que pasaron sin pena ni gloria. Es el caso de La isla virgen (1979) o Pandemonium (1982). Además se dedicó a otras áreas del cine y escribió guiones para la serie "Alfred Hitchcock Presenta", entre otras.

Yendo a la película en cuestión, encontramos a Alice, una niña caprichosa que es recriminada constantemente por su madre y su tía por las travesuras que comete. En la ceremonia de Primera Comunión de su hermana Kate, ésta es brutalmente asesinada. Momentos antes de tomar el Cuerpo de Cristo, el asesino viste un impermeable amarillo similar al que utiliza Alice, acompañada de una máscara bastante diabólica.

A partir de esta tragedia y dada la similitud del vestuario, Alice es considerada como la principal sospechosa. Posteriormente, suceden varios asesinatos más y la niña es internada en un sanatorio infantil. Las muertes siguen hasta que se descubre que la asesina no es Alice sino la criada de la residencia de los sacerdotes.

Este morboso relato rodeado de sangre fresca y violentos asesinatos, los cuales están inteligentemente repartidos a lo largo del film, otorga la sensación de un clima enrarecido a medida que avanza el relato. La textura fotográfica "sucia" coopera en la transmisión de la atmósfera asfixiante. A ello se suman los primeros planos que muestran el carácter desquiciado de los personajes. El inesperado final cambia el perfil de la historia, como sucede en la exitosa saga Saw, por ejemplo.

Destacan personajes bizarros como el señor Alphonso (vecino de Alice), un gordo inmenso de aspecto extraño (su calvicie y su barba recuerdan a Antón Szandor LaVey), del cual Alice se burla llamándolo “Mantecas”. Éste pasa los días en su departamento repleto de gatos, usa siempre la misma ropa: una camiseta blanca y un pantalón manchado de orina. La ranciedad del espacio transporta al espectador.

Una de las escenas más freaks, es cuando el asqueroso obeso intenta violar a Alice y ella, en represalia, mata a uno de los felinos.

En Alice Sweet Alice, está patente un reclamo anti católico al señalar a la férrea educación religiosa como la culpable de los problemas mentales que padece la pequeña, representada en su aprehensiva tía, mujer de carácter dominante, solterona amargada que desahoga todas sus frustraciones con Alice, niña de incomprensible imaginación que no puede expresar su libertad individual en un entorno religioso tan represivo.

Su mamá es una puritana que pasa más tiempo en la casa de los sacerdotes que en la suya. Su padre está separado y tiene una nueva relación, mientras su hermana Kate es la antítesis de Alice, la expresión de la total perfección. No es de extrañar que Alice termine enloquecida y evada sus problemas a través de los juegos.

La iglesia, como institución, cobra suma importancia en la película. Es en este lugar donde comienzan los asesinatos de brutalidad sobrecogedora. Mientras varios niños reciben su Primera Comunión, Kate es ahogada con una vela eclesiástica para luego ser quemada con la propia llama de la vela al interior de un banco (con las imágenes de santos como testigos). Es así como la iglesia se transforma en la "asesina" y todos los asistentes en cómplices, al menos eso parece decirnos el realizador.

El desenlace también se centra en la iglesia porque la asesina es la asistente del sacerdote, una católica fanática, a quien le habían asesinado a su hija en una Primera Comunión. Al final apuñala salvajemente al sacerdote en el cuello ante la pavorosa mirada de los fieles. Película súper interesante y recomendable.

Una de mis Favoritas...My Bloody Valentine


En vista de que pasé mi infancia en los ´80, es un hecho que le tenga cariño a algunas películas (casi todas slashers) que aparecieron luego de las más exitosas y geniales Halloween (1978) y su bastardo retoño, Friday the 13th (1980). Sin embargo, resulta inevitable acotar que la mayoría de estas producciones no eran más que meras copias mal hechas del film de Carpenter.

Este sub género de asesinos misteriosos trajo consigo películas bastante pobres en su mayoría, las cuales se valían de recursos baratos sumamente criticados que levantarían risotadas en la actualidad.

Más allá del efecto puramente nostálgico, una de las películas que sigue dando vueltas en mi cabeza, por encontrarla algo especial, es la canadiense "My Bloody Valentine", de 1981. En mi opinión, constituye un buen ejemplo de cintas slashers que funcionan porque no es tan burda como la mayoría y, además, posee un par de elementos a su favor.

Dicha película se ambienta en una celebración puntual: el Día de San Valentín. Para empezar, no utiliza el trillado y aburrido rollo adolescente. En su lugar, se centra en un grupo de adultos jóvenes pueblerinos en un ambiente bastante logrado. Como añadidura, los integrantes del elenco cuentan con credibilidad porque realmente lucen y actúan como gente de pueblo.

A diferencia de muchas películas de la época, My Bloody Valentine está dotada de un argumento sólido e interesante. No se trata de un simple conjunto de sangre y de escenas violentas con diálogos, lo cual se agradece, por cuanto posee un hilo conductor.

En My Bloody Valentine, las muertes suceden en una misma noche, como en la mayoría de los filmes de este sub género. El asesino aparece vestido de minero, pica al hombro pero la víctima sólo siente su respiración... su objetivo consiste en enviar al otro mundo a todos los que cometen el error de celebrar el Día de los Enamorados.

Los personajes agradan, tienen un carisma especial, pues no son sólo animalitos que serán ejecutados en algún momento del film, para delicia del espectador. La bien lograda escena principal ocurre al interior de una mina: aquí los protagonistas no se enfrentan al asesino más de lo necesario para poder encontrar la salvación y huir. La revelación final, que se hace algo obvia y freak, es lo suficientemente discreta para no chillar demasiado, además de permitirse el lujo de dejar abierta la posibilidad de una segunda parte, la cual jamás llegó.

Como muchos de estos filmes, tuvo el problema de la censura, tan usual en esos años. Terminó sufriendo varios cortes de escenas importantes que mostraban el trabajo del diseñador de efectos especiales, Tom Hoerber. Sin este trabajo, la película no sería lo que es. Y de haber lanzado la cinta en su versión original, es decir, sin cortes, habría tenido un mayor impacto y, sin duda alguna, se habría convertido en un clásico de culto entre las películas de asesinos filmadas en la década de los ´80.